sábado, 12 de abril de 2008

Artículo por María Socas diario Perfil: «Neil Labute: Dios no admite el sobrepeso»

Por María Socas, diario Perfil, Espectáculos, sábado, 12 de Abril de 2008, Año III, Nº 0250, Buenos Aires, Argentina, Edición Impresa, http://www.diarioperfil.com.ar/edimp/0250/articulo.php?art=6675&ed=0250,

Por María Socas


El autor de Gorda ejerció durante años la fe mormona, y al mismo tiempo manejó un humor corrosivo que apuntaba contra las instituciones. Sostiene que vivimos en una sociedad descartable, e intenta retratar nuestros días a partir de esa máxima. María Socas, actriz del éxito de las salas porteñas, da su visión del fenómeno.



Todas las noches, un cartel idéntico: localidades agotadas. Tanto es así que los productores tuvieron que difundir un comunicado en el que se recomienda no asistir sin haber comprado las entradas con antelación. Este fenómeno –por demás atípico para la cartelera teatral porteña– se produce con Gorda, en el Paseo La Plaza. Donde se dio la obra –por ejemplo, Nueva York o Barcelona–, fue un éxito. Y lo que se repite, en uno y otro escenario, es la pieza –más allá de sus adaptaciones– y la firma de su autor: Neil LaBute.

Polémico. Junto a Gwyneth Paltrow, con quien filmó Posesión. Cada obra de Labute apunta a polemizar, ya sea con el sexo o con la religión. Fue mormón, y luego se alejó –o lo alejaron.
“Si observamos la forma en la que mis personajes interactúan unos con otros, lo más probable es que tomen el camino fácil. Vivimos en una sociedad descartable. Es más fácil tirar las cosas que arreglarlas. Especialmente en lo que se refiere a las relaciones, somos muy rápidos para decir que lo mejor es terminarlo, sólo porque no queremos hacer el trabajo”, dice Neil LaBute, el dramaturgo, guionista y director estadounidense nacido el 19 de marzo de 1963 en Detroit, Michigan.

Hay algo que resalta en la obra de LaBute: su humor corrosivo, que apunta contra lo que se suele considerar normal en la sociedad moderna. Es probable que esa mirada distante sobre lo que nos sucede tenga que ver con su infancia en Washington, en un hogar dominado por un padre intimidador, camionero nacido durante la Gran Depresión.

Ninguno de sus padres era religioso, pero LaBute, un niño tranquilo, comenzó a asistir a la Iglesia y a estudiar la Biblia. A ello se agregaba el mirar, junto a su madre ama de casa, las películas extranjeras que daban en la televisión pública.

En la adolescencia se iba a profundizar su doble vocación. Por un lado, en el colegio secundario protagonizó varias puestas teatrales como Arsénico y encaje antiguo y Nuestro pueblo. Por el otro, de allí derivaría –beca mediante– a estudiar en la Brigham Young University (BYU) en Utah, donde se unió a la Iglesia de Jesucristo de los Ultimos Días, más conocida como la iglesia de los mormones.

“Yo no elegí la BYU, me gusta pensar que ella me eligió a mí”, dice LaBute al respecto.

La fe mormona tiene una particularidad: Brigham Young, que le da su nombre a la universidad donde se formó LaBute, fue el segundo profeta vidente y revelador de los mormones. Otro detalle: este hombre contrajo matrimonio con 51 esposas y tuvo con 16 de ellas 54 niños a su cargo.

La institución, finalmente, entró en colisión con las actitudes del futuro dramaturgo. La iglesia de los mormones, por ejemplo, impedía a sus miembros ver películas prohibidas para menores, así como también tener pensamientos impuros. En ese contexto, LaBute se transformó en el rebelde que provocaba tanto temor como admiración en sus compañeros de facultad. Era, al mismo tiempo, la tortura y la admiración del departamento de teatro de la BYU.

El lazo estrecho y conflictivo con los mormones comenzó a tambalear en 1985, cuando LaBute tenía 22 años: se casó con su novia de la secundaria –Lisa Gore, terapeuta de familia– e ingresó en un máster de la Universidad de Kansas, donde descubrió a los dramaturgos británicos de posguerra que serían su gran influencia –Harold Pinter, Edward Bond y Howard Barrer–. Luego, se alejó aún más –incluso geográficamente–: hizo otro máster, ahora en la Universidad de Nueva York. Allí montó su primera obra, Filthy Talk for Troubled Times (Charla sucia para tiempos problemáticos), compuesta por monólogos punzantes y a veces vulgares que llegaron a provocar que un espectador se levantara de su butaca y gritase “¡Maten al autor!”.

A mediados de los ’90, mientras trabajaba como profesor de dramaturgia en el St. Francis College de Fort Wayne, Indiana, junto con un trabajo en el Hospital Psiquiátrico de la región, se dedicó al armado de su ópera prima para el cine. En sólo 11 días, con un equipo conformado por voluntarios y sosteniendo los aspectos técnicos con 25.000 dólares que le donaron dos ex alumnos que habían cobrado el dinero del seguro de un accidente de auto, filmó En compañía de hombres. Fue premiado en el Festival de Sundance, y visitó los festivales de Cannes, Edimburgo y Montreal.

El éxito del film protagonizado con Aaron Eckhart le permitió estrenar, en 1998, su segunda película: Tus amigos y vecinos, que contaba la historia de seis personajes despiadados que se trenzaban en juegos de sexo y poder, incluyendo una relación homosexual que involucraba al personaje encarnado por Natassja Kinski. Una vez más, el público y la crítica se escandalizaron, particularmente con la escena en que el personaje del actor Jason Patric relataba la que consideraba su mejor experiencia sexual: la violación en grupo de un compañero de la secundaria.

Tanta provocación iba a terminar por estallar en la fe mormona. En 1999 montó la proclamada Bash: Latter Day Plays (de la que la traducción literal sería Golpe Violento: Obras de los Ultimos días), y surgió el problema. Protagonizada por Calista Flockhart (Ally Mc Beal), la obra estaba compuesta por tres piezas de un acto –los primeros dos en forma de monólogos–, y los personajes eran mormones practicantes que confesaban crímenes atroces, desde el infanticidio hasta el brutal asesinato de un homosexual. Tal caracterización de los fieles mormones hizo que la Iglesia de Jesucristo de los Ultimos Días impidiera a LaBute recibir el sacramento hasta que no dejase de escribir lo que no estuviera de acuerdo con sus normas y principios. Esto generó que unos años después el mismo dramaturgo terminara por alejarse del grupo.

La respuesta más clara a sus años mormones la dio con su séptima película. En el 2006 estrenó The Wicker Man, remake de un film británico de horror de 1973. Allí, un policía (Nicolas Cage) viajaba a la isla donde se había escapado una ex novia suya, que denunciaba la desaparición de su hijo. A lo largo de la búsqueda, se mostraba a un grupo humano que ejercía prácticas religiosas, de renuncia con los hábitos modernos. El final era elocuente: los fieles sacrificaban hombres. La última imagen mostraba a Nicolas Cage que era quemado vivo por no resultar acorde con los principios del grupo religioso.

Entre la fe y la provocación, LaBute decidió quedarse con esta última.

Las claves de Gorda

Gorda se estrenó mundialmente el 17 de noviembre de 2004 en el Manhattan Class Company (MCC), teatro de Nueva York. El elenco estaba compuesto por: Jeremy Piven (Entourage) como Tommy, Andrew Mc Carthy (Brat Pack) como Dany, Ashley Atkinson como Helena y Keri Russel (Felicity) como Juana.

Fat Pig está inspirado en la propia experiencia de LaBute. Obeso, un día se dio cuenta de que no se sentía atractivo. “Mi aspecto era una porquería, estaba harto de usar siempre los mismos pantalones. Entonces hice algo al respecto. Planifiqué para mí un régimen detallado y me aboqué a la tarea usando este simple mantra: "Pará de comer tanto, gordo bastardo’”. Adelgazó 30 kilos. Y como reconoce él, lo hizo por razones mundanas: para poder, por ejemplo, comprarse ropa en Banana Republic. Durante los ocho meses de dieta y ejercicios se sintió feliz, saludable y de buen ánimo. Le gustaba volver rápido a su casa después de una caminata o levantarse de un salto a la mañana para estudiarse a sí mismo en el espejo. Pero dejó de reconocerse. “¿Quién era esta persona que ya ni siquiera escribía?”.

Entonces volvió a engordar y a escribir.

“Los escritores, para mejor o para peor, son dioses de su propio universo: es así porque yo lo digo así; y aunque este cielo propio pueda ser un poco solitario, tengo una vista fantástica.” En el planeta que creó para Gorda, la totalidad de los personajes son desesperadamente humanos, y por eso los quiere a todos. Son seres que desean tener convicciones, pero prefieren ser aceptados o satisfacer sus necesidades.


El espera que sean tan interesantes y complejos como las personas en la vida real.

domingo, 23 de marzo de 2008

Crítica rev. Noticias: Teatro | Sobre el amor y los trofeos “Gorda” (“Fat Pig”).

Teatro | Sobre el amor y los trofeos “Gorda” (“Fat Pig”).
Por Cecilia Absatz, Revista Noticias
http://www.revista-noticias.com.ar/comun/notaseccion.php?ed=1623&art=340


Jorge Suarez, María Socas, Mireia Gubianas, Gabriel Goity
Gorda, de Neil LaBute, dir. Daniel Veronese
Sala Pablo Picasso, Paseo La Plaza

Autor: Neil LaBute. Versión: F. Masllorens y F. González del Pino. Director: Daniel Veronese. Con Gabriel Goity, Jorge Suárez, María Socas y Mireia Gubianas. Paseo La Plaza.

Cuando la gente se pone de pie todas las noches para aplaudir esta pieza, lo primero que agradece, antes que la historia, las actuaciones o la dirección, es el género. El público argentino no tiene muchas oportunidades de ver una comedia, en el sentido estricto de la palabra, porque el humor, ya sea en la escena como en la pantalla, tiene entre nosotros una cierta tendencia al grotesco, el vodevil o cualquier forma escénica que subraye los chistes con un golpe de batería, verdadero o gestual. “Gorda” es una comedia estadounidense, el país que domina a la perfección el diálogo chispeante y el arte de la réplica. Y la puesta argentina, que ha encontrado el tono justo, por una vez agasaja la inteligencia del público y le ahorra toda estridencia.
Lo que consigue esta pieza es una proeza inaudita: logra que una audiencia entera se enamore en un minuto de una gorda. No hablamos acá de una simpática regordeta, sino de una mujer francamente entrada en carnes: joven, bonita y gorda. Ella está comiendo –qué más– en un local de comidas rápidas y entra un hombre con su bandeja en busca de un lugar.
Ella es Mireia Gubianas, una actriz y cantante lírica española –también licenciada en Lengua y Literatura, graduada en Interpretación y en el Conservatorio Superior de Música de Barcelona– y ya protagonizó con todo éxito esta pieza en España. Él es Gabriel Goity, impecable como Tommy, ese muchacho porteño que se cree muy malo, pero no logra evitar un aire de irresistible desprotección. Ella, Helena, es una bibliotecaria que no vacila en enfundar su magnánimo trasero en un jean ajustado, como quien no tiene nada que ocultar. Y si en un minuto consigue deslumbrar a Tommy, a pesar del canon estético que este profesó toda su vida, es porque Helena tiene algo más importante que el tamaño de su cuerpo: posee una voz. Dice cosas provocativas e inesperadas. Y cuenta con una risa que es la fuente de la vida. Tommy cae rendido de amor, no le queda opción.
Esta obra –que comienza ligera y se vuelve implacable– es un estudio sobre la frivolidad y el verdadero lugar que ocupa en la cultura contemporánea. Explora el mandato de ganar y obtener trofeos en todos los planos, especialmente en el conyugal. Muestra el miedo a lo diferente y también la envidia de los otros, porque el amor es siempre un milagro, dondequiera que se dé.
“Los otros” son Juana y Nacho: muy destacable la actuación de María Socas y brillante, como siempre, Jorge Suárez. La escenografía de “La gorda” compone un juego original de momentos circulares, muy bien diseñados y tal vez alegóricos. Las luces también son sutiles: con sólo un matiz pueden convertir una oficina blanca y radiante en una ominosa caja de hielo.
El autor de “Gorda” –“Fat Pig” en el título original– es Neil LaBute, autor y director de una frondosa cantidad de películas y obras de teatro. Su primera pieza –“En compañía de los hombres”, que luego la convirtió en guión y dirigió en el cine– fue muy celebrada y ganó unos cuantos premios en diversos festivales. Es un hombre de 46 años que libra su propia batalla con la balanza: por momentos gana él, pero a veces también gana ella.
La puesta de Veronese es perfecta: económica y visceral. La traducción resulta ser excelente. Y si el espectáculo recibe diariamente una ovación de pie es porque el público se ha reído a carcajadas, porque ama a Mireia Gubianas y porque el texto le ha dado para pensar.

jueves, 22 de noviembre de 2007

Fiesta Chandon 2007, Hotel Alvear,

Fiesta Chandon 2007
Hotel Alvear, Salón Versailles
Maríano Pando y María Socas

Fiesta Chandon 2007
Hotel Alvear, Salón Versailles
Patrick Keenan y María Socas

Fiesta Chandon 2007
Hotel Alvear, Salón Versailles
Diego Alexandre, Estefanía D'Espries, María Socas, Marcela Fernandez Mouján y Juan Becú


miércoles, 31 de octubre de 2007

Fiesta Chandon Halloween

Fiesta Chandon Halloween
Marcela Fernandez Moujan, Diego Alexandre y María Socas

lunes, 23 de julio de 2007

Presentación del libro de Elsita Aztiria

Presentación del libro de Elsita Aztiria.
Exequiel Koremblit y María Socas

Presentación del libro de Elsita Aztiria.
María Socas, Laurencio Adot, Elsita Aztiria, [...] , Dieg Alexandre

sábado, 24 de marzo de 2007

Nota diario Página 12: «Buenos Aires furia», historia policial para escuchar

RADIO › “BUENOS AIRES FURIA”, HISTORIA POLICIAL PARA ESCUCHAR,
sábado, 24 de marzo de 2007
Detective suelto en la AM,

 http://www.pagina12.com.ar/diario/suplementos/espectaculos/12-5788-2007-03-24.html

El radioteatro de Ximena Espina y Tamara Horowicz propone, los sábados a las 22, llevar a la programación de La Porteña (AM 1110) el espíritu del policial negro.

Nahuel Pérez Biscayart, Jessica Schultz y María Socas
Foto: Leandro Teysseire

Por Oscar Ranzani

El radioteatro fue históricamente el género que garantizaba una puerta de ingreso al mundo actoral de las tablas y el cine. Sin embargo, La Porteña (AM 1110) parece dar vuelta esa opinión en la actualidad. Es que, sumado a los programas de actrices como Leticia Brédice, María Socas y Virginia Innocenti, desde hace tres semanas ofrece una nueva propuesta en su programación que involucra a numerosos artistas que transitaron por el universo audiovisual (tanto cine como televisión) y teatral. Buenos Aires Furia. Crónicas de un tal Ferrante es un policial pensado por Ximena Espina y Tamara Horowicz –ambas egresadas de la carrera de Realización Cinematográfica– para la radio de la ciudad (sábados de 22 a 23). Al final del ciclo (dieciocho capítulos en total) habrán pasado las voces frente al micrófono de actores de trayectoria como Patricio Contreras, jóvenes exponentes como Nahuel Pérez Biscayart (El aura, Glue, Tatuado) y actrices como Tina Serrano, Jessica Schultz y María Socas, entre otros.
Buenos Aires Furia. Crónicas de un tal Ferrante tiene una pequeña historia base (con un elenco estable), pero está estructurada en formato de unitarios (con elenco rotativo). El personaje principal es Mario Ferrante (Gustavo Kamenetzky), un detective privado que hace muchos años perteneció a la fuerza, pero que se dio de baja en la época de López Rega y que actualmente investiga casos criminales. “Creemos que es un romántico”, explica Espina sobre Ferrante, quien tiene una relación amorosa con la prostituta Mercedes (Armenia Martínez). “No es un duro. Si tiene que correr, corre. No le gusta mucho la violencia. Si la tiene que usar la usa, pero usualmente le escapa. No tiene nervios de acero ni nada por el estilo. Tampoco le gustan las armas”, describe Espina. “También es muy sensible a todos los que lo rodean, porque percibe mucho a las personas. A raíz de esa visión X que tiene se da cuenta de muchas cosas y confía mucho en su percepción”, agrega Horowicz. Otros personajes estables son el comisario Hilario Marini (José Luis Filacchione), amigo de Ferrante que supo ser colega en otra época y con el que habitualmente intercambia información. Completan el staff fijo El Gallego (Daniel Galarza), dueño del bar que frecuenta Ferrante, y Pepe Fagalde (Víctor Ducrot), periodista del diario Crónica.
Una de las particularidades de este policial es que está narrado en primera persona. “Reemplaza un poco la figura del relator que es tan clásica en los radioteatros, que va como uniendo escenas”, afirma Espina, ya que es el propio detective el que produce la enunciación. “El relato es en pasado y las acciones, en presente”, destaca Espina y su coequiper agrega que “la voz en off es también como la puerta al interior de él. Es la entrada a su pensamiento, a sus sensaciones, a cómo percibe las cosas. Ahí razona, hila, observa, saca conclusiones”.
Este sábado la actriz invitada será Jessica Schultz. “Mi personaje se llama Inés. Ella contrata a un investigador privado para que lo siga a su marido porque es obsesiva, celosa y además contrata a una tarotista para que le vaya develando el futuro. De pronto, se ve envuelta en la muerte de dos personas que intervienen en este caso. Sin comerla ni beberla, ella de pronto se ve involucrada en estos crímenes.” Los próximos capítulos contarán con la voz de Nahuel Pérez Biscayart y María Socas. Los tres artistas brindan en esta nota sus posiciones sobre el rol del policial en un mundo donde el espectador no los ve.
–¿Qué ventajas y desventajas notaron a la hora de realizar una interpretación actoral en radio?
María Socas: –Yo nunca había hecho ficción en radio. Tenía la fantasía de qué iba a pasar con mi cuerpo, si iba a quedar quieto o qué. O cómo iba a ser la relación con los otros actores. Imaginaba algo mucho más frío. Al toque que llegué me di cuenta de que es exactamente igual que cuando se ve. Enseguida, con la actriz que teníamos casi todas las escenas estábamos las dos juntas, conversando, creando una relación, haciendo chistes, jugando o buscando amigos en común, haciendo llamados telefónicos con gente que conocíamos, cualquier cosa. Es decir, con esa urgencia de crear una relación con alguien en veinte minutos que es el previo para empezar a grabar.
Jessica Schultz: –Es bastante similar a la primera lectura cuando uno se reúne con un elenco y dice: Vamos a leer la obra, cuando ya cada uno la leyó por su lado. Y te va la vida en la voz. Querés poner en la voz el alma del personaje, sus emociones, si duda. O sea, concentrar todo lo que uno crea de un personaje en la voz. Después, cuando llevás adelante la obra, seguramente no tiene nada que ver con esa primera lectura. Tiene como esa similitud. Si uno se relaja y se mete en el personaje, es igual.
Nahuel Pérez Biscayart: –La ventaja es que no te tenés que maquillar (risas). Fue un poco corto. Yo fui una tarde, pero me divierte mucho y me gustaría repetir eso de que está todo puesto en la voz. Me parecía muy divertido eso. Y como el otro no está viendo, podés estar haciendo cualquier cosa que te sirva para que la voz salga de una determinada manera que, por ahí actuando frente a cámara, tenés que tener un comportamiento más realista. O en un teatro, por ahí estás más atado a un dispositivo en un escenario y estético. Es muy mágico cuando el sonido te tiene que armar un poco las imágenes. Me gusta mucho.
M. S.: –Cuando estoy viendo cine de suspenso y tengo mucho miedo lo resuelvo bajando el sonido. Porque lo que más miedo me da son todos los sonidos: esas puertas que se abren, los pasos, el acorde. Todo eso me aterroriza. Y bajo el sonido porque si no lo tengo que apagar. Entonces, en radio todos esos sonidos te pueden ayudar mucho a que se te transmita toda esa sensación de suspenso y de miedo.
–¿Por qué el género policial es una excepción en radio?
N. P. B.: –Pero el policial va con un detective, la voz en off entra bien. No creo que esté tirado de los pelos el policial en versión radioteatro. Es un tipo que va con una línea, es un personaje que investiga. Estás legalizado para poner mucha voz en off.

miércoles, 14 de marzo de 2007

Cumpleaños China Zorrilla 2007, teatro Coliseo

Cumpleaños China Zorrilla 2007, teatro Coliseo
María Socas, Jean Pierre Noher, China Zorrilla, Jorge D'Elia, Carola Reyna y Boy Olmi

Cumpleaños China Zorrilla 2007, teatro Coliseo
María Socas, Jean Pierre Noher, China Zorrilla, Jorge D'Elia, Carola Reyna y Boy Olmi

Cumpleaños China Zorrilla 2007, teatro Coliseo
María Socas, Jean Pierre Noher, China Zorrilla, Jorge D'Elia, Carola Reyna y Boy Olmi

miércoles, 7 de marzo de 2007

domingo, 18 de febrero de 2007

Nota diario Perfil: «La artista de una familia bien»

Por L. G., diario Perfil, sección Espectáculos, Buenos Aires, Argentina, domingo 18 de febrero de 2007 

Hija de un agrónomo que odia la ciudad y de una diseñadora de modas que vestía a Mirtha Legrand, por ambas ramas –Socas Alvear y Ortiz Lanús– la genealogía de la actriz remite a la alta sociedad. La rebelde de perfil bajo es un ama de casa de las de antes y debutó en la radio.
Por L.G.

18.02.2007

Actríz nata. Socas acepta las indicaciones de Rody Mascali,
director de Radio Ciudad,  y arma un personaje de conductora.
Foto: Enrique Manuel Abbate



Con la delicadeza de un camafeo, las maneras de María Socas evocan un minué melancólico. Pero lejos de cualquier trama rosa cubierta de almíbar, sería la heroína soñada de una historia de terror gótico. Tal vez lo intuya: aunque nunca se lo ofrecieron, le encantaría interpretar a María Estuardo. Es posible que esos aires le vengan de otras vidas, las de sus padres, habitantes apasionados de mundos tan diferentes.

“Mi papá, Carlos Socas (Alvear), es la discreción en persona, mientras que mamá, que murió hace unos años, era temeraria. Ingeniero agrónomo, él vive en Colón, Entre Ríos, si bien nació en Martínez (norte del Gran Buenos Aires). Adora el campo y la ciudad le da claustrofobia, no la soporta y difícilmente salga de ahí. Vive de una manera anterior al siglo XIX, cuando la gente no iba de vacaciones. Es impensable esperar que venga a verme al teatro, salvo una vez que se apareció a un estreno en el San Martín, de sorpresa. No lo podía creer. Vio la obra, tomamos una coca y se fue. En cambio, mi mamá, María Antonia Ortiz Lanús, era del diseño, del color, la estética, la belleza. Tenía una casa de ropa, El Carretel, en su momento muy conocida y donde se vestían nuestras superestrellas como la Chiqui Legrand”, cuenta la actriz y, desde el sábado 3, también conductora de radio en La música de los músicos, el ciclo que comenzó el sábado 3, de 20 a 22, en AM 1110 La Porteña, la emisora de la Ciudad.

Por su boutique, María Antonia debía viajar por lo menos dos veces al año a la capital de la moda, París, donde aprovechaba para visitar a su primo hermano Archibaldo Lanús, el ex embajador argentino en Francia. “Mamá era muy amiga de Archi y pasaban mucho tiempo juntos. Iba con mis primas, porque yo nunca la acompañé. ¿Para qué? En lugar de ver vidrieras, me habría escapado a un museo”, dice Socas. Al principio tuvo que ocultar su vocación por la actuación frente a la familia, que prefería verla arquitecta: “No bien terminé el colegio, empecé a trabajar en el negocio, pero duré sólo unos tres o cuatro meses. Creo que me detestaban porque ya había comenzado a estudiar teatro en el Conservatorio. Estaba en el área de ventas pero mi mente no era para eso, venían las clientas y yo me imaginaba personajes.Y si no, me ponía a hacer los ejercicios de vocalización mientras mi mamá preguntaba: ‘¡¿Pero qué hace?!’”.
sigue

Hoy, más de 20 años después, a su programa de radio “viene un artista invitado que trae los discos que lo acompañaron en su vida, los que escucha en su casa o en el auto. Es una conversación, en medio de todas las cajas de los discos. Por ahora, han pasado Litto Nebbia, Iván Noble y Virginia Innocenti”, cuenta la recién iniciada en el mundo del éter. No es la única actriz convocada por el director de la radio, Rodolfo Mascali. También están trabajando con programas propios Leticia Bredice, María Carámbula y la Innocenti. “No tengo idea de por qué nos llamó. Como soy actriz, tomo sus indicaciones como si fuera un director de teatro y armo un personaje”, confiesa Socas, quien firmó un contrato de tres meses, renovable.

En cine, espera el estreno, aún sin fecha, de El mismo loco afán, de Enrique Muzio, con Ulises Dumont y Claudio Gallardou. En teatro, el actor Jean Pierre Noher la llamó para participar en Un aire de familia (de Agnès Jaoui y Jean-Pierre Bacri), su primera obra como director, para la que también está confirmada Adriana Aizemberg.

El año pasado, participó en Mujeres asesinas, Hermanos y detectives y Amas de casa desesperadas: “Tengo dos hijos (Sasha, de 11, y Wanda, de 10, con el psicoanalista Rubén Brenner) y soy muy ama de casa, como las de antes, no tengo ayuda doméstica de ninguna especie y hago todo yo, así que el ritmo de unitarios y de cine me viene bien para organizarme. No digo que no me gustaría hacer algo diario porque el trabajo bienvenido sea. Soy muy adaptable y confío en cómo se van dando las cosas”.

martes, 9 de enero de 2007

Nota revista Ahora del diario Crónica: “Mi instrumento de interpretación es la mente”

martes, 9 de enero de 2007 


La actriz nacida en Brasil prepara su debut en la radio, el único medio electrónico al que todavía no le había dedicado su talento. Lo hará con un programa de entrevistas a músicos por la AM de la Ciudad de Buenos Aires. Fanática del Tai Chi y de sus hijos Sasha y Wanda, dice que “los años suman, no restan”. “Duermo poco, soy hiperactiva y muy organizada. Y siempre encuentro un hueco para mi práctica diaria de tai chi chuan. Además, me gusta hacer las cosas de la casa. Porque no quiero que nunca me falte piletón” “Me convocaron porque les gustaba como era como reporteada y querían que reprodujera eso desde el otro lado”, reconoce entusiasmada la bella actriz ante el desafío.

Aun con la ventana abierta el omnipresente perfume dulzón de María Socas ya se hizo dueño de la oficina de prensa del octavo piso del Centro Cultural San Martín. Allí funciona la AM 1110, todavía “De la Ciudad”, aunque a partir de febrero, con la nueva programación (que además de a ella incorporará a Leticia Brédice, Virginia Innocenti, Roli Serrano y Federica Pais, entre otros) pasará a llamarse “La Porteña, una máquina de radio”.
Dentro de las novedades estará “La música de los músicos” (desde el 4 de febrero, todos los sábados de 20 a 22), conducida por la bella María y producida por el proboMartín “Loro” Zabala. Ya se grabaron programas con Lito Nebbia e Iván Noble, pero ella no larga prenda: “No quiero adelantar nada. Sólo diré que se trata de dos horas de charlas matizadas con la música que ellos traen, en las que el invitado y yo, desde mi lugar de actriz, intercambiamos experiencias sobre cómo vivenciamos el proceso creativo”.
-¿Cuántas canciones pasan?
-Serán unos diez temas, más uno que elijo yo y es el que más me gusta del invitado, y otro que eligen también él (o ella) y que tiene que ver con esa canción que compusieron y pensaban que sería un éxito pero no pasó nada. Los temas que seleccionan no tienen que ser propios y deben reflejar distintos momentos de su vida, sus gustos o lo que sea.
-¿Ellos eligen o traen sus CDs?
-Los traen de verdad. Esa es la idea del programa. Dependemos de que sean disciplinados. Veremos qué pasa cuando uno me diga “estoy en camino, vengo desde no sé dónde y no puedo pasar por mi casa”. Una de las poquititas cosas que pedí es que escuchemos las canciones en el estudio, que no grabemos la charla y después se edita. Otra es saber con una semana de anticipación el nombre del invitado para poder prepararme.
-No pisan los temas.
-No, nunca les hablamos arriba. Sí pasa que hablamos de un tema y que los productores lo buscan, me hacen señas rarísimas, y lo ponen de cortina. Es decir, va grabado pero en vivo, como salió.
-Nunca hiciste radio.
-No, hace tres años estuve por...
-En La Isla.
-Sí, y así como apareció nunca supe por qué desapareció. Pero me quedó la fantasía. Por eso cuando Rodi Mascali (el director general) me convoca me entusiasmé.
-¿Por qué te eligieron?
-Porque dijo que me veía y escuchaba en reportajes desde hacía muchísimos años...
-Tampoco muchísimos...
(Se ríe)-No hay problemas, tengo una concepción oriental del tema. Los años suman no restan. Como sea, le gustaba cómo era como reporteada. Querían eso mismo pero del otro lado. Les dije que no era una experta en música y me aclararon que buscaban eso para evitar un diálogo técnico.
-Al ser actriz trabajás con el cuerpo y los gestos. ¿Te sentís limitada sin esos recursos?
-No. Porque mi instrumento de interpretación es la mente. Después me adapto a si es en la tele, el cine, la radio o la calle. El cuerpo, la voz, los gestos se ajustan al espacio. Lo que permanece es el pensamiento. Las entrevistas las preparo como a un personaje. Me adentro y lleno cuadernos de notas con mis investigaciones.
-¿Cómo encontrás tiempo para esas actividades con dos hijos?
-No lo tengo. Sasha (11) empezó a tomarse en serio el tema de la música y desde el colegio me sugirieron que lo meta ya en un conservatorio. Toca solo en la guitarra y el teclado. Gracias al fútbol conoce los países, sus banderas y se pone a tocar los himnos de naciones rarísimas. A Wanda (9) también le dio por la música. El otro día tuve frente a un espejo grande de casa a las veinte chicas del grado bailando las coreografías de la película “High School Musical” durante dos horas. Sin conflictos ni peleas ni diferencias.
-¿A ninguno le dio por la actuación?
-Sí, pero si hablo de eso me matan. Es muy íntimo de ellos.
-Al final no me contestaste de dónde sacás el tiempo. -Duermo poco, soy hiperactiva y muy organizada. Y siempre encuentro un hueco para mi práctica diaria de tai chi chuan. Además me gusta hacer las cosas de la casa. Mi amiga la poeta Mabel Margarido definió a otra chica que siempre tenía angustias como que “le faltaba piletón”. No quiero que eso me pase nunca.
-¿Proyectos como actriz para 2007? -Sí, teatro, pero no lo puedo decir. También puede ser en televisión, pero por ahora no pasa de rumores. Falta que salga al aire el capítulo que grabamos con el Puma (Goity) de “Conflictos en red” y el estreno de “El mismo loco afán” la película (dirigida por Enrique Muzio) que filmamos con Ulises (Dumont) y Claudio Gallardou.

Gustavo Masutti Llach
Revista Ahora - Diario Crónica
Buenos Aires, Argentina
Enero de 2007

jueves, 19 de octubre de 2006

Nota diario Página 12: «Testimonios sobre la doble moral»

Por Hilda Cabrera, diario Página 12, sección Cultura-Espectáculos, Buenos Aires, Argentina, Jueves, 19 de octubre de 2006

TEATRO › HOMENAJE A HENRIK IBSEN, GRATIS, EN EL TEATRO NACIONAL CERVANTES
Testimonios sobre la doble moral
El espectáculo Las mujeres de Ibsen, que se podrá ver hoy, recreará textos extraídos de diversas obras del dramaturgo noruego.

Julieta Díaz (Solveig) (de Peer Gynt), María Socas (Nora) (de Casa de Muñecas),
Graciela Dufau (Hedda Gabler) (de Hedda Gabler) e Ingrid Pelicori (Élida) (de La dama del mar)
Foto Arnaldo Pampillon

Por Hilda Cabrera

Cómo enmarcar a los personajes femeninos rescatados en Las mujeres de Ibsen, espectáculo que bajo el formato de teatro leído se ofrecerá hoy a las 18, y por única vez, en el Salón Dorado del Teatro Nacional Cervantes para recordar los cien años del fallecimiento del dramaturgo noruego Henrik Ibsen. ¿Qué comparten esas mujeres? En principio, la libertad de elegir cómo vivir, actitud que acaso les permite evadir ciertas imposiciones e incluso atreverse en el mundo de los afectos. Los personajes de Ibsen son aún materia de debate: artistas e investigadores no se ponen de acuerdo sobre el significado de cuestiones tales como el compromiso social, la renuncia a la verdad, la corrupción o el engaño. Pero es justamente la singularidad con que se plantean y lo complejo del contenido lo que otorga vigencia a la casi totalidad de sus textos. La existencia de este autor transcurrió en tiempos de auge literario: nació en 1828, catorce años después de que Noruega se independizara de Dinamarca, y murió en 1906, cuando su país se separa de Suecia. Del homenaje que se le tributará hoy (con acceso gratuito) participan dos actrices con experiencia en Ibsen, Graciela Dufau e Ingrid Pelicori, y junto a ellas María Socas y Julieta Díaz. El propósito es recrear textos extraídos de Peer Gynt, poema dramático de 1867; Casa de muñecas (1879); La dama del mar (1888) y Hedda Gabler (1890). La dramaturgia y dirección corresponde a Hugo Urquijo, en tanto Rodolfo Bebán se encarga de los enlaces entre la campesina Solvey y las señoras Nora, Elida y Hedda.
–¿Quién es Nora en ese universo femenino?
María Socas: –Ella es la primera que se detiene a pensar qué hacer con su vida y la que pasa directamente a los hechos.
Graciela Dufau: –Algunos piensan que la atrevida mayor es Hedda, pero no la única. Hay otros personajes secundarios: mujeres que se casan porque no tienen otra salida y viven con un gran susto esa hipocresía. De Hedda se dice que desprecia la maternidad. Diría que la aterra.
M. S.: –A Nora la discuten todos. No le perdonan que abandone a sus hijos.
G. D.: –Es que los hijos eran el gran trabajo y la gran obligación de la mujer que se casaba para escapar de la tutela del padre. Cuando hace años hice Casa de muñecas me sensibilicé tanto que pensé algo que no me atreví a confesarle a Hugo (Urquijo), mi marido. Fantaseaba con abandonarlos por quince días: a él y a mis hijos. Es muy loco, pero me pasó.
M. S.: –Se cuenta que Ibsen tuvo que cambiar el final cuando la obra se representó en Alemania. El público no toleraba que Nora diera el portazo.
–¿Por qué se descree de esa toma de conciencia, de la “repentina” lucidez de Nora?
Julieta Díaz: –Como en todas las cosas, todo va bien hasta que te cae la ficha. De Madame Bovary se decía algo parecido. Ella no tenía “instinto maternal”, pero tampoco satisfacciones en su vida de casada.
M. S.: –No es cierto que sea un comportamiento repentino. Reacciona así cuando ve que el marido no la ayuda y lo único que le importa es su propia imagen. El tiene un concepto exterior del honor. Eso no le pasa a Nora. Ahí se da cuenta de que en esa casa es un adorno.
J. D.: –No tiene importancia lo que dice la gente snob sobre un personaje. El actor no necesita justificar el papel que interpreta.
–Elida, de La dama y el mar es otra mujer en conflicto...
G. D.: –Leí que esa obra tiene episodios vividos por Ibsen. Una noche, estando con su mujer y unos amigos, desapareció sin que lo advirtieran. Fueron a buscarlo y lo encontraron frente al mar, encandilado.
–En esa historia hay un marido y un extraño marino que debió huir por haber matado al capitán de un barco...
G. D.: –Me parece que estamos haciendo una ensalada Ibsen.
J. D.: –La gente va a creer que Ibsen fue usado para matar a un capitán.
Ingrid Pelicori: –Esa fascinación ante el mar se produce por la presencia de lo oscuro, lo misterioso. Ese marino es como el mar que despierta admiración y miedo, y “horrible”, por tramposo y criminal. Elida logra atravesar esas oscuridades y confiesa: “Eso que llamo horrible no está afuera, sino adentro mío”.
G. D.: –Diría que estas mujeres encontraron la manera de reflexionar sobre sus deseos y limitaciones.
M. S.: –Y salir de lo ilusorio.
I. P.: –Saber qué desean y obrar en consecuencia, como en Nora el rechazo de los hijos, una cuestión no superada, porque los hijos son sagrados.
G. D.: –Es así: la madre puede ser abandonada, pero nunca abandonar.
M. S.: –Porque está en juego la supervivencia. El abandono voluntario es muy traumático para un chico: lesiona su salud mental y física. En la época de Ibsen no se podía siquiera cuestionar el abandono, hoy sí. No creo que a un autor lo obliguen a cambiar el final de una obra.
I. P.: –Eso es también una creencia, porque en otras culturas se educa a los chicos en grupo. La maternidad es un mandato que se acepta a ciegas: pocas mujeres se atreven a preguntar qué pasa entonces con el deseo.
–¿Solvey, la campesina que espera a Peer Gynt, sería una Penélope escandinava?
I. P.: –Penélope es más humana. Solveig es un ser poético y hasta religioso. Su amor parece estar más allá de lo humano y lo femenino. Peer Gynt regresa y ella está intacta, como si el tiempo no hubiera transcurrido. Es el símbolo de lo absolutamente puro.
–¿Cómo imaginan esos tiempos retratados por Ibsen?
M. S.: –Era una época de recuperación de lo folklórico, y en toda Europa. Una búsqueda que se vincula al movimiento romántico.
I. P.: –Después de la etapa simbolista (Peer Gynt), Ibsen centra su atención en los temas sociales. Sus personajes desenmascaran la hipocresía, la doble moral de los habitantes de los pequeños pueblos: se pregunta qué es el bien y el mal.
M. S.: –Y la mentira, como en El pato salvaje, donde se convierte en una forma de la piedad, y hasta en un acto amoroso.
–La mentira que predica en esa obra el doctor Redling, porque –según este personaje– las personas débiles y soñadoras no resisten la verdad.
I. P.: –El que la resiste se queda solo, como Stockmann, en Un enemigo del pueblo, cuando denuncia la contaminación de un balneario y no aceptar transacciones. Ahora, con lo de las pasteras, podríamos tener versiones por todos lados. No es raro que las obras de Ibsen sigan aportando material después de tantos años. Sus personajes dicen frases complicadas, como que el pueblo tarda cincuenta años en tener razón.
G. D.: –En algún lugar leí que la mujer de Ibsen decía que los críticos tardaban diez años en comprender sus obras.

domingo, 24 de septiembre de 2006

lunes, 3 de julio de 2006

viernes, 21 de abril de 2006

Presentación en la Feria del Libro: Franca, 18 años, desaparecida, de Gustavo Szulansky

Presentación en la Feria del Libro en Rincón de lectura
Franca, 18 años, desaparecida de Gustavo Szulansky
Adriana Salonia, María Socas, Pepe Eliaschev, Gustavo Szulansky
Presentación en la Feria del Libro en Rincón de lectura 
Franca, 18 años, desaparecida de Gustavo Szulansky
Adriana Salonia, Gustavo Szulansky y María Socas
 

jueves, 12 de mayo de 2005

Nota diario Página 12: Homenaje a C. Gandolfo y M. R. Gallo: «La mejor celebración de la vida, arriba del escenario»

Por Hilda Cabrera, diario Página 12, sección Espectáculos, Buenos Aires, Argentina,  jueves 12 de mayo de 2005

ESPECTACULOS › HOMENAJE A MARIA ROSA GALLO Y CARLOS GANDOLFO

La mejor celebración de la vida, arriba del escenario

En la Sala Casacuberta del Teatro San Martín se recordó a la actriz y al actor y director. Estuvieron, entre otros, Alfredo Alcón, Osvaldo Bonet y Lito Cruz. Se proyectaron escenas de obras, que volvieron a ser aplaudidas.

Osvaldo Bonet, Hugo Urquijo, María Socas, Alfredo Alcón, Lito Cruz
Foto Daniel Jayo

Por Hilda Cabrera

De ceremonia privada calificó el director Hugo Urquijo al homenaje que se le tributó el martes a dos artistas recientemente fallecidos, la actriz María Rosa Gallo y el actor y director Carlos Gandolfo, en la Sala Casacuberta del Teatro San Martín. Público y artistas conformaron un encuentro real y mágico, sensibilizados todos por el talento de los que ya no están físicamente y por el apasionamiento de los que hicieron posible percibir a la platea sus experiencias con los homenajeados desde la alegría que genera compartir la vida en profundidad. Se proyectaron fotos personales y escenas de obras que tuvieron el efecto de tornar porosa la realidad y abrir espacios a la fantasía. Las imágenes proyectadas fueron cedidas, en el caso del director de Copenhague y En casa/En Kabul, por la actriz Dora Baret y Emanuel y Matías Gandolfo.

Los convocados para dar testimonio de su amistad y tarea conjunta se presentaron en escena (ubicada al mismo nivel de la primera fila de butacas), coordinados por Urquijo. Fue así que, tras las presentaciones, la actriz Elena Tasisto leyó un texto que recordó a Gandolfo y luego, en la segunda parte del programa, otro dedicado a Gallo, los dos escritos por Alejandra Boero, ausente por razones de salud. Sus textos la mostraron memoriosa y lúcida. Boero propició además este encuentro, tal como lo destacó en el programa de mano Kive Staiff, director del CTBA. En ese primer tramo, la joven María Socas recordó con gracia y mesurada introspección su aprendizaje con el maestro, cuya voz incluso parodió al transcribir algunos diálogos, sin duda imborrables para ella. El actor Lito Cruz dedicó también su participación a Gandolfo, en tanto los recuerdos de Osvaldo Bonet y Alfredo Alcón se circunscribieron a Gallo. El cierre fue para esta intérprete excepcional a la que se vio, proyección mediante, en un pasaje de Las troyanas, de Eurípides, obra que protagonizó en esa misma sala, en 1973, dirigida por Bonet. De esta actriz se escucharon en otros pasajes fragmentos de los poemas Ginebra y Buenos Aires, de Jorge Luis Borges.

Tanto Gandolfo como Gallo fueron considerados maestros en su oficio, capacitados para dejar un legado que sigue vivo y se renueva: artistas dispuestos al asombro y a la apertura de ideas, seres brillantes –como escribió Boero– que inspiran a otros “el festejo de sus vidas”. La actriz, directora y fundadora de teatros (el último, Andamio 90) recordó, en el texto leído por Tasisto, al joven de 18 años que en Nuevo Teatro alternaba su Jasón, en Medea, con Héctor Alterio, porque “estaba haciendo la conscripción” y no lograba tantos permisos. Fue unánime el reconocimiento a la creatividad de Gandolfo, sobre todo en un teatro independiente donde la imaginación debía ser “más rica que nuestro bolsillo”. Su etapa de maestro fue ilustrada en parte por Socas, quien contó que le aconsejaba entrar en acción acompañada sensorialmente de personas que la hicieran sentir protegida y amada. También que “no había diferencias entre estar arriba y abajo del escenario: todo era vida, acá y ahora”, subrayó la actriz, que puso en práctica –ante el público y una platea de personalidades compuesta por Onofre Lovero, Oscar Barney Finn, Graciela Dufau, Alicia Berdaxagar, China Zorrilla y muchas más– “un ejercicio de credibilidad”, mostrando un libro que –sostuvo– le regaló Gandolfo de manera imprevista y sin dedicatoria.

“Cada uno se va armando una idea de Gandolfo”, resumió a su turno el actor Lito Cruz, quien recordó los trabajos y afectos que los unieron y la experiencia con Hughie, obra que continúa en cartel. “Le llamó la atención una palabra con la que empieza la obra: llave. Y me dijo: Lito, esto puede ser una llave.” Esto era el regreso a la escena después de uno de esos períodos en los que su enfermedad (padecía un cáncer de garganta) le impedía trabajar a pleno. Cruz destacó su curiosidad por lo que encerraban las palabras y ese humor capaz de descolocar: “Lito querés que te cante algo, me dijo una vez, y yo pensé, este muchacho tiene lo suyo, porque de alguna manera me cantaba”. Tras ese recuerdo, el público reunido en la sala tuvo oportunidad de oír y ver a Gandolfo gracias a la proyección de una entrevista realizada por Cruz, cuando éste se hallaba al frente del Instituto Nacional del Teatro.

En la segunda parte del homenaje, tan intensa como la primera, Tasisto leyó el texto de Boero que recordaba a Gallo en 1945, en La Máscara, donde fueron compañeras en una versión de Antígona, de Sófocles. Aquélla no fue la única pieza ni la única aventura: “Nos divertimos muchísimo. María Rosa toleró mis locuras y mi fe libertaria cada vez que yo construía un teatro”, apunta en su escrito una Boero confiada en que “la creatividad genera alegría y la alegría le pone alas a los corazones”. También a Gallo se la mostró en imágenes: en un montaje de fotos enlazadas a la voz de la actriz. En su participación, el actor y director Osvaldo Bonet se remontó a los tiempos del Conservatorio Nacional de Arte Dramático, Música y Declamación. El relato sobre los escollos que debieron sortear él y Da Passano para ver a Gallo en su debut de El carnaval del diablo, tuvieron impacto cómico en el público. Bonet sintetizó con travieso humor la velada a la que acudió el presidente Ramón Castillo (depuesto poco después, el 4 de junio de 1943) y en la que Gallo fue ovacionada: “Ese presidente era absolutamente catamarqueño, como Ponferrada, y prometió su asistencia. El teatro se llenó”. Memoró situaciones cómicas que involucraban a empresarios y otras nada felices como la partida a Italia de la actriz durante la primera presidencia de Perón. Rescató sus estudios en aquel país con Silvio D’Amico y Orazio Costa y el cariño que se le tributó también en los últimos años. El trabajo más cercano con Gallo (y Boero) fue El cerco de Leningrado, obra del valenciano José Sanchís Sinisterra, que dirigió Bonet. Por su lado, Alfredo Alcón decidió homenajearla con el recitado de un poema de Federico García Lorca, que –según apuntó– Gallo admiraba especialmente: Llanto por la sangre derramada (uno de los cantos sobre el torero Ignacio Sánchez Mejías). Antes de esto, cometió una infidencia al contar una broma hecha a la actriz a propósito de una grabación de la artista catalana Margarita Xirgu realizada en Montevideo: “Grabé un cassette imitando a Xirgu y la invité a María Rosa para que lo escucháramos juntos en casa”. La travesura consistió en hacerle oír primero la imitación. Pero sucedió que Gallo creyó que era Xirgu y se conmocionó tanto que Alcón no se atrevió a decirle la verdad. La ocurrencia, muy festejada por el público, provocó risas y desató lágrimas, no solamente por el recitado de Llanto... sino por la impactante escena que se proyectó al final del encuentro: un pasaje de Las troyanas, donde la actriz hace suyo el desgarro por la ciudad incendiada y los hijos muertos en una patria que tras la destrucción y la masacre es apenas “ese humo que se eleva al cielo y desaparece”.

viernes, 5 de marzo de 2004

Nota diario Infobae: Personaje: María Socas

La actriz vive en un colorido piso de Barrio Norte donde despliega todas sus pasiones: la pintura, el tai chi chuan, la adoración por sus hijos Sasha y Wanda y la música galesa. Ecléctico, con trazos de la dueña de casa, el lugar revela la personalidad inquieta de la Socas.

Desde el momento en que la puerta de la casa de la actriz María Socas se abre, se percibe una atmósfera peculiar. En pleno Barrio Norte, con vista a la avenida Santa Fe, se trata de un departamento como cualquier otro, pero hay algo apenas perceptible que lo hace diferente. Una biblioteca colmada de libros, un sofa de dos cuerpos y dos sillones de uno, todos tapizados con telas floridas, cuadros... Y un círculo para hacer tai chi chuan, que ella escogió como su rincón preferido.

María Socas
Círculo del tai chi

Elegí este lugar porque en realidad es el opuesto a un rincón. Es el espacio más abierto que puedo tener en pleno centro de la ciudad, asegura la actriz de El regreso estrenada el pasado 10 de abril- y de los unitarios Tiempo Final y Nueve Lunas, entre otros trabajos. Se trata de un gran círculo en colores rojo, crudo, azul y negro, pintado por ella. Lo original es el centro, que es para hacer pakua (caminata oriental). Pero me resultó muy solo y se me ocurrió agregarle alrededor otros símbolos que siempre estoy estudiando. Cuando no tengo ganas de abrir un libro, los tengo acá, los miro y pienso sobre eso, explica la actriz. Entusiasmada y en cuclillas, agrega: El primero es el wu-chi, que es el vacío, el caos; luego, la primera manifestación, y más tarde el ying-yang, que son las dos fuerzas que, complementándose, crean el mundo.

María cuenta que hace ya ocho años que pintó el círculo, poco antes de tener a Sasha, su hijo mayor de ocho años. Estaba hecha una bola, estaba trastornada. Lo único que hacía era pintar y pintar. Es más hice el trabajo de parto pintando y pinté hasta que me fui al sanatorio, recuerda. Tan es así que decoró con un estilo muy colorido buena parte de los muebles del living y el comedor, entre los que se destaca una pequeña cajonera en la que María reprodujo, en colores vivos, distintos mosaicos de la iglesia de San Marcos, de Venecia.

Cuando se le pregunta cuánto tiempo pasa en este espacio, la actriz -galardonada con el premio ACE y con el Martín Fierro, entre otros- explica que su trabajo no le deja mucho margen, pero que también depende del momento de su vida. Si estoy muy obsesiva puedo venir a las 6 de la mañana, señala, mientras de fondo suenan gaitas. Aunque no tiene mucho que ver con todo esto, amo la música escocesa porque me centra y me pone contenta. Ya hace un tiempo que estoy pensando en combinarla con el tai chi, explica.

El círculo oriental se revela también como un imán para la compañía. Los dos hijos de María y hasta su renegrida gata Kafka suelen compartirlo con ella. A pesar de que los chicos tienen sus escritorios, a veces hacen la tarea acá o aprovechamos para leer porque tengo un estante de la biblioteca lleno de libros para chicos. Tengo el hobbie de meterme en las librerías y buscar libros de niños, cuenta.

La nutrida biblioteca exhibe, además, material de teatro, pintura, mitología y religiones. Entre los libros sobresale un medallón de bronce con la Vírgen María y el niño Jesús en relieve, que María supo tener, cuando era chica, en la pared de su cuarto. La actriz se ha corrido hasta el pasillo, cuya pared está tapizada de cuadros. El principal es un afiche de la película inglesa The Warrior and the Sorceress (El guerrero y la hechicera). Lo tengo porque fue mi primer trabajo como actriz y me gusta por lo bizarro, explica.

Ahora María se acerca hasta en un extremo de la biblioteca en el que se amontonan los trofeos de su adolescente carrera de atleta federada, que inevitablemente disparan una vieja historia. Cuando tenía 19 años me agarró un ataque y tiré todas mis cosas a la basura. Mi mamá, a escondidas, rescató algo y las guardó en el sótano de la casa de mi tía durante diez años, hasta que consideró que me había hecho adulta y me las devolvió. La verdad, es que para mí estaba bien haberlas tirado pero como volvieron a mí las enmarqué y las puse en un lugar especial, rememora.

domingo, 25 de enero de 2004

Nota diario La Nación: Cuando un sueño levanta vuelo

La Nacion
Turismo
El mundo en primera persona
Cuando un sueño levanta vuelo
La actriz viaja a su niñez en busca de recuerdos entrañables

Socas, en un descanso fuera de escena, recuerda la odisea de un objeto anhelado.

Diario La Nación
Foto: Miguel Acevedo Riú
¿Qué es viajar? Un tiempo en el que uno se traslada en el espacio, fuera de los lugares habituales, cosa que a mí no me gusta demasiado hacer. Pero... ¿qué pasa si hablamos sobre los viajes que hacen los objetos, o los viajes de la mente que se trasladan a los objetos?

La primera vez que supe que esto existía fue cuando tenía 5 años, una época en la que la luna de miel era un rito casi obligatorio y en algunos grupos sociales era muy larga --a veces de tres meses, otras de seis--, incluidos viajes exóticos y vueltas al mundo.

Por entonces yo tenía un tío, Fernando, hermano de mi papá, que se había casado con Rita. Y si bien no recuerdo exactamente qué países recorrieron, en su luna de miel visitaron el norte de Africa, navegaron por el Mediterráneo, fueron a Europa y viajaron a Estados Unidos. Creo que México fue el último país donde se hospedaron.

¿CASUALIDAD O CAUSALIDAD?

Curiosamente, mientras mi tíos estaban casándose, mis padres recorrían el camino inverso: se estaban separando. Un época bastante triste para mí, y en las épocas tristes uno sueña...

Un día estaba sentada en un sillón, frente a una mesita ratona china donde había revistas, entre ellas un ejemplar de la Elle con una sección de moda para niños. Una de las fotos de esa sección mostraba a una chiquita con un vestido que me había llamado mucho la atención por los colores, con franjas verticales y una faja roja que se ensanchaba hacia la parte del ombligo tipo tirolesa, y se ataba con un cordón cruzado por delante.

Como mi madre cosía, todos los días yo le pedía que me hiciera ese vestido, y ella me respondía que la gracia estaba en el género, pero ese género era francés y en la Argentina no existía ni había forma de comprar una tela de ese tipo. Así, hasta que llegó el día en que mis tíos regresaron de su luna de miel. Recuerdo que en la mesa del comedor habían puesto dos valijas enormes. Cuando las abrieron, parecían la bolsa de Papá Noel, repletas de regalos para toda la familia --y la mía era una familia muy grande.

De pronto, mi tía Rita sacó, sostenido de los hombros, un vestido exactamente igual a ese que yo había visto en la revista. No sé si por el asombro o por qué, yo me quedé mirando para arriba, con la cabeza inclinada hacia atrás. Miré a mi tía y busqué a mamá --yo quería que ella viera lo que estaba sucediendo--, y como no la encontré, supuse que estaría en la cocina preparando el té.

La encontré parada arriba de un banquito sacando de un aparador tazas que no eran de uso ordinario. Sin hablar --creo que me había quedado muda--, me acerqué y le mostré el vestido; mi madre miró hacia abajo, lo tomó con una sola mano, y sin salir de su asombro, con una mezcla de enojo, susto y desconcierto, me preguntó de dónde había sacado eso. Yo no le contesté nada. Entonces le preguntó a mi tía, que entraba en la cocina, y ella le explicó todo: "Estaba caminando por México, había una casa de misceláneas, y en medio de todo, vi este vestido".

Mi madre miró la etiqueta: efectivamente, el vestido era francés. El mismo que había sido fotografiado para la revista Elle. Antes de llegar a mis manos, ese vestido había dado una especie de vuelta al mundo.

Y en ese momento, casi como un destello, vislumbré que el espacio y el tiempo no existen, sino que se despliegan y al mismo tiempo se comprimen en un solo punto. .

LA AUTORA ES ACTRIZ

Por María Socas
Para LA NACION

viernes, 29 de agosto de 2003

lunes, 10 de febrero de 2003

Nota diario La Nación: Femenino Masculino, dir. Eduardo Rípari


Femenino masculino, dir. Eduardo Rípari
Gabriel Goity, Fernán Mirás, Viviana Saccone y María Socas

Femenino masculino, dir. Eduardo Rípari
Gabriel Goity, Fernán Mirás, Viviana Saccone y María Socas

Otras historias de amor por Marcelo Stiletano, para LA NACION 

"Cuando el libro llegó a mis manos por primera vez, no bien empecé a leerlo ya estaba riéndome a carcajadas. Hacía mucho tiempo que no me pasaba algo así", dispara Gabriel Goity en el soleado mediodía de Martínez, mientras cierra con un café la pausa para almorzar que separa dos exigentes sesiones de grabación en los estudios Pampa, de Martínez.
Con pequeños matices, la frase volverá a escucharse poco después, en este caso de boca de los otros tres protagonistas de "Femenino-masculino": Fernán Mirás, Viviana Saccone y María Socas. Y aunque cada uno dice lo suyo a su tiempo, la coincidencia es general.
Todos se arriesgan para prometer que el relato en forma de unitario semanal que se verá por Canal 9 a partir de esta noche, a las 23, no sólo será la apuesta más jugada de la renovación de pantalla que encara a partir de hoy la emisora, sino también una de las aventuras televisivas de mayor riesgo en un año que se muestra con mucho viento a favor para las producciones televisivas de ficción.
Buena parte de la confianza exhibida por los cuatro intérpretes principales de lo que se anticipa como una comedia dramática con vuelcos inesperados pasa por la expectativa de seguir -en este caso con un género diferente- el camino abierto un año atrás por "Los simuladores", dos de cuyos artífices -Federico D´Elia y Martín Seefeld- son precisamente los productores generales de "Femenino-masculino".
El punto de partida de esta historia concebida y escrita por Eduardo Rípari -también director- y Beatriz Carbajales coloca a los cuatro protagonistas en una sucesión de situaciones atípicas: Roberto (Goity) acaba de enterarse de que su esposa, Sofía (Socas), decidió abandonarlo para irse a vivir con otra mujer (Saccone) llevándose al hijo adolescente de ambos, René (Federico Cánepa).
Dispuesto a no alejarse del chico y vigilar de cerca a su ex mujer, Roberto se instala en el departamento contiguo al que acaba de ocupar la flamante pareja. Pero de repente se encuentra viviendo con el dueño de esa propiedad, Alejandro (Mirás), que es gay y acaba de volver de una larga estada en Europa. En esta suerte de convivencia forzada, el aprendizaje de nuevas formas de vida promete combinarse -en una mezcla que puede ser disparatada y también explosiva- hacia rumbos inesperados.
ENTRE EL CHISTE Y EL ABSURDO

"Yo colocaría a esta historia entre lo que es la comedia blanca al estilo Francella y el tono bizarro de "Todo por dos pesos", entre lo serio y lo absurdo", dice Goity con el mismo aire cómico que puede imaginarse tranquilamente en su personaje.
"Este hombre -agrega- está desesperado, tiene problemas vocacionales, nada le sale bien, vive de changas y para colmo se encuentra con esta situación. Más allá de que te haga reír, mi personaje no la pasa bien y juega en esos bordes que me gusta explorar como actor. En el fondo, Roberto es un personaje tierno y se mueve en un género, como la comedia dramática, que es para mí el más lindo de hacer en materia de ficción."
Para Mirás, la historia significa ante todo un reto para el trabajo de los actores, que en un instante pasan de una escena dramática a vestirse con trajes que semejan huevos fritos para ganarse unos pesos haciendo la promoción de una casa de comidas. "Lo único que tiene en claro mi personaje es su propia sexualidad -precisa-, y va construyendo el resto de sus vínculos en el programa."
En tanto, al personaje de Goity le queda, en términos afectivos, la amistad de dos amigos que conserva desde el secundario, Aarón (Damián Dreizik) y Masitelli (Atilio Veronelli), que prometen jugar más que ningún otro con la cuerda del absurdo.
"Mi personaje vive de hacer doblajes de películas pornográficas y anda todo el día volado", dice Veronelli de un papel que, aun secundario, promete ser clave en lo que define como una mezcla entre comedia y road movie. "No está aquí el clásico modelo de conflictos de las comedias televisivas con tres cámaras, cinco decorados y gente que abre y cierra puertas. Además, acá no hay diálogos de relleno, todo lo que pasa tiene sustancia."
Aunque, como todo el elenco, se empeña en mantener la reserva y aguardar hasta el momento de la salida al aire para revelar los giros de la trama, Goity refuerza esta idea anticipando que, por ejemplo, conforme vaya avanzando la historia "se van a ver ideas muy originales, como un capítulo que se desarrolla casi enteramente dentro de un vagón de ferrocarril y otro que se juega en dos autos que son remolcados".
El plan de grabaciones de "Femenino-masculino" demanda cuatro jornadas de 12 horas cada una por cada capítulo que transcurre entre los interiores registrados en los estudios Pampa y exteriores localizados en Martínez y en Luján. A los actores les cuesta encontrar antecedentes televisivos de una historia de estas características, a la que sólo parece acercarse "¿Son o se hacen?", aquella propuesta dirigida por Diego Kaplan que pasó también por el 9 en 1988 con espíritu casi experimental y jugando todo el tiempo con la ambigüedad sexual.
LOS RIESGOS DE LA AMBIGÜEDAD

Aunque nadie espera que se hable de "Femenino-masculino" por cuestiones ajenas a la trama capaces de generar controversia, como la presencia de personajes centrales de conducta homosexual, María Socas dice que las fantasías que el programa pueda generar son siempre bienvenidas. "No creo que sea cuestión de escandalizarse, porque cualquiera que vea el programa comprenderá que aquí se habla simplemente de dos personas que se enamoran, sólo que pertenecen al mismo sexo", explica.
"El programa se va a defender solo -agrega Saccone, anticipándose a los inevitables comentarios que las imágenes más audaces puedan generar en la TV chimentera-, porque los libros son excelentes y porque tenemos la ventaja de que el autor y el director son la misma persona. Además, de mí se han dicho tantas cosas inventadas que ni siquiera me tomo el trabajo de desmentirlas."
Para Goity, "¿Son o se hacen?" es una referencia óptima para mostrar cómo la TV está en condiciones de encarar caminos diferentes en materia de ficción.
"El programa me gustaba -dice-, pero parecía hecho para pocos. Aquí, en cambio, estamos más cerca de un modelo que quiere ganar un público adulto, pero masivo, porque el objetivo básico de este programa es entretener."
Para Socas, más allá de cualquier consideración sobre cuestiones sexuales que se desprenda del programa, "Femenino-masculino" puede verse como una suerte de disparador "de cosas que salen a la superficie para saber quiénes somos" que a su juicio nació en diciembre de 2001 y se manifestó en los meses siguientes. "A partir de allí la gente se volcó a reflexionar y a hacerse preguntas. Y cuando no había un peso increíblemente se llenaban cursos y había colegas que decían tener más alumnos que nunca."
Mirás, en tanto, cree que todos los problemas que vive la gente común en su casa también afectan a los actores. "Me parece que si la ficción está remontando es porque la gente también quiere vernos trabajar. Lo que más me llamó la atención no es que en estos últimos tiempos faltara ficción, sino que el público terminara implícitamente convalidando esa sensación de abaratamiento que dejaba la pantalla. Ahora, mientras más ficción haya, más posibilidades habrá de que haya mejores cosas para ver, pero lo que me extraña es que antes de todo esto la gente no haya apagado la tele."
EMBARAZO PREVISTO

Viviana Saccone, que luce orgullosa un embarazo de casi tres meses, se apresura a decir que en el libro ya estaba previsto con anterioridad un personaje femenino en ese estado. "No puedo decir nada acerca de cómo se plantearán las cosas en la ficción con mi embarazo, pero sí estoy feliz de trabajar en este momento dentro de una comedia. Como siento que el bebe irá percibiendo todo, si me llega a tocar en unos meses hacer un personaje dramático temo que no pueda distinguir entre ficción y realidad y que eso no le haga bien en el futuro", ilustró.


Femenino masculino, dir. Eduardo Rípari
Gabriel Goity, Fernán Mirás, Viviana Saccone y María Socas

domingo, 2 de septiembre de 2001

Nota: rev. Caras

Revista Caras
Wanda Brenner, María Socas y Sasha Brenner

Revista Caras
Wanda Brenner, María Socas y Sasha Brenner

Revista Caras
Sasha Brenner, María Socas y Wanda Brenner

miércoles, 2 de septiembre de 1998

Nota diario La Nación. Famosos y con clase

Diario La Nación, sección Espectáculos, miércoles 2 de setiembre de 1998 | Publicado en edición impresa  
http://www.lanacion.com.ar/nota.asp?nota_id=109144

Por Alejandro Cruz

Lito Cruz, Laura Novoa, Leonardo Sbaraglia y Graciela Dufau son algunos de los actores que comparten la celebridad con el aprendizaje de su oficio como simples alumnos


Adelante, el profesor Augusto Fernandes; detrás, sus consagrados y aplicados alumnos: Lito Cruz, Hugo Urquijo, Graciel Dufau,  María Socas,  Leonardo Sbaraglia,  Laura Novoa, PInty Saba, Alberto Segado,  Beatriz Spelzini y Rubén Ballester. Foto Sebastián Szyd


Ninguno de ellos es uno de esos estudiantes de teatro con esperanzas de ser descubiertos algún día. Pero como si nunca hubieran enfrentado al público desde un escenario, los 12 asisten religiosamente a sus clases, todos los sábados. Así las cosas, la antigua casona de Constitución donde se reúnen parece la sala de ensayo de alguna obra a punto de estrenar. Salvo porque esta vez Lito Cruz, Graciela Dufau, Hugo Urquijo,  Leonardo Sbaraglia, Alberto Segado, Laura Novoa, María Socas, Beatriz Spelzini, Rubén Ballester, Alicia Zanca, Roberto Castro y Pinty Saba son sólo alumnos. Pese a sus nombres con cartel.
No es la primera vez que se reúnen. En realidad, llevan cuatro meses compartiendo las jornadas que coordina Augusto Fernandes, el maestro de esta clase con nombres fuertes. Aplicados, comparten los deberes también: aseguran que se reúnen entre semana para ensayar los personajes de William Shakespeare que investigan. Y, según Dufau, aprovechan incluso los tiempos mínimos que les dejan sus respectivas obras para estudiar hasta en los pasillos de los teatros las partes que deben representar en clase. Vistos de afuera, cualquiera diría que estos chicos no son los típicos alumnos problema que siempre se sientan al fondo del aula.
Desde las 14, la puerta de la casona se abre sin cesar. Según la rutina habitual, se reúnen en la sala principal, un espacio grande con telones negros, sillas en gradas y un escenario donde, en parejas, representan sus partes. Una especie de pasar al frente a decir la lección que la mayoría enfrenta con el mismo temor de cuando eran adolescentes.
Con recreo incluido Mientras tanto, como público riguroso y exigente, los demás observan, critican, aplauden. La clase dura básicamente cuatro horas, con un recreo en el medio. Cerca de las 18, muchos se van a sus respectivas obras y otros tantos, según cuenta Fernandes, "se quedan a tomar un café hasta las 20, hablando de lo que hicimos en la clase". O "de la vida", como confiesa la alumna Novoa.
Entre las sillas también hay una cámara para registrar el trabajo. Cada uno de ellos lleva su propio videotape para grabar su representación y estudiarse después, detenidamente, en la pantalla de su televisor. Excepto Novoa, que todavía se resiste a llevarse el recuerdo de sus actuaciones.
Para las 17, hora en que permitieron el ingreso a La Nación , la clase está dispersa. Unos pocos siguen cuchicheando en el salón grande. Otros se escabulleron hacia el primer piso de esa casona reciclada, donde fueron en busca del almuerzo tardío, como en cada recreo de esta escuela de actores.
Lito Cruz llega con retraso. Viene directo de una reunión con los delegados de las distintas regiones que integran la Dirección Nacional de Teatro, que preside el actor. Alguien comenta que la alumna Alicia Zanca está ausente con aviso, por sus ensayos en la obra de Mauricio Kartún. Y Laura Novoa agrega que ella será la próxima en faltar todo el mes porque se va a los festivales de cine de Venecia y San Sebastián a participar de la presentación de la película "La nube", de Pino Solanas.
El maestro no pasa lista rigurosamente. Sabe que unos vienen, otros van y casi todos se quedan. De hecho, el director Marcelo Piñeyro fue alumno observador durante todo este tiempo. Pero ahora tuvo que abandonar el taller para filmar su nuevo film, "Plata quemada". Por allí también pasaron Carolina Fal y Alicia Bruzzo. Y además, como alumnos modelos de la misma división, se llaman por teléfono durante la semana para avisarse si van a faltar o si van a llegar más tarde a la cita de los sábados.
Entrenamiento deportivo Está claro que ninguno de ellos es nuevo en estos menesteres. Pero aquí hacen de cuenta que el camino andado es más bien corto. En palabras de Novoa, ellos están ahí "para hacer los palotes de vuelta".
Pero, más allá de las humildades compartidas, a la hora de repasar los palotes, los alumnos no eligieron textos menores. El taller se armó, y en ese camino sigue, para investigar los textos clásicos de William Shakespeare y sólo ahora comenzaron a incursionar además en los de Chejov y Calderón de la Barca.
Ellos dicen que decidieron andar esos caminos por las pocas posibilidades que hay afuera de representar esas obras. Pero también para entrenar. "Es igual que los deportistas. El jugador de fútbol tiene que entrenarse todos los días para jugar su partido", dice Dufau, como una entendida del balonpie. Spelzini, en cambio, prefiere la referencia escolar: "Hoy estuvimos con Calderón y lo hacemos como chicos de escuela. Afuera no se puede hacer esto. Este es un espacio maravilloso".
Como en una verdadera escuela, esta clase también está dividida entre tímidos y líderes. Lito Cruz, Leonardo Sbaraglia, Hugo Urquijo, Alberto Segado y Laura Novoa, llevan la voz cantante en la mayoría de los temas y hasta se pisan para hablar. María Socas, Beatriz Spelzini y Rubén Ballester eligen el plano silencioso y observador. Al menos durante la entrevista con La Nación . Antes y después, en la clase, todos  vuelven a su papel de alumnos que deben hacer los palotes de vuelta. Más allá de sus nombres con cartel.